Estar de vacaciones o salir a disfrutar del campo o la playa aunque sea solo un día no debe hacernos caer en la tentación de una mala alimentación. Podemos disfrutar de alimentos sanos y refrescantes allá donde estemos.Una estampa típica de nuestras playas, pantanos y todo aquel lugar de España que tenga una charca más o menos grande donde refrescarnos; Una familia (también vale un grupo de amigos), una nevera portátil, una mesa y unas sillas plegables, la sombrilla y unos filetes empanados (se acepta tortilla, chacinas o conservas varias); un chiringuito en una de las innumerables playas de las que disfrutamos en España o el buffet del hotel.
Lo que está claro es que en verano comemos más fuera de casa y que si no cuidamos la dieta nos exponemos, no sólo al fracaso de la “operación bikini”, sino al temido estreñimiento del turista o a la intoxicación alimentaria (salmonella y anisakis)
El Doctor Alfonso Gálvez, experto en nutrición de CMC Medical Group, nos da las pautas para mantener una dieta sana en verano, teniendo como base los principios nutricionales que deben acompañarnos a lo largo de todo el año y también disfrutando de los alimentos de temporada.
La primera opción que nos ofrece es reinventar los platos de invierno con recetas fáciles, está claro que no vamos a tomar un puchero pero ¿Por qué no una ensalada de garbanzos o ensalada de pasta? En vez de una crema caliente de calabacín…. un gazpacho. Debemos mantener nuestras raciones de legumbres por semana y la fruta y verdura todos los días; que mejor manera de empezar un caluroso día de verano que con un zumo recién exprimido de naranja y zanahoria que además de refrescarnos nos va aportar betacarotenos que nos ayudará acelerar el broncado de nuestra piel.
Si vamos a hacer uso de la nevera portátil debemos evitar llevar alimentos que puedan estropearse debido al calor ya que las altas temperaturas favorecen la proliferación de microorganismos como puede sucederle a las mayonesas. Lo mejor son los alimentos bien cocinados, si es fruta o verdura fresca que esté bien lavada y si se trata de pescado crudo (como los boquerones en vinagre) debemos asegurarnos que ha estado congelado durante 24 horas y sino estamos seguros disfrutemos del pescado azul de temporada con un buen “espeto de sardinas”.
Un punto muy importante en la alimentación durante el verano es la hidratación, se debe de beber aunque no se tenga sed, sobre todo los niños y los ancianos por su facilidad para la deshidratación. Principalmente debemos de beber agua, pero puede complementarse con otros líquidos como cremas frías, zumos de frutas, refrescos (pero evitemos los que tienen gas), el alcohol nos va a dar la sensación de frescor pero no nos va a ayudar a hidratarnos.
Otra opción son los helados, que aunque podemos tomarlos todo el año, son los meses de verano donde aumenta considerablemente su consumo. Con los helados hay que tener cuidado ya que un consumo elevado nos va a ayudar a aumentar nuestro peso, a no ser que sean “polos” que son más bajos en calorías que los cremosos y más hidratantes, pero no debemos de tomarlos como sustitutos de otros alimentos como la fruta, es un complemento extra a nuestra alimentación.
Disfrutemos de las vacaciones, pero hagámoslo cuidando nuestra salud.

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