Que la obesidad y el sobrepeso se han convertido en una auténtica “epidemia” en las últimas décadas es algo que demuestran muchos estudios y estadísticas publicadas en el último año por Administraciones e Instituciones Públicas, así como asociaciones de médicos independientes. Estas cifras chocan con el avance en técnicas de adelgazamiento completamente efectivas. Pero, ¿cómo adelgazar sin fármacos? Te ofrecemos algunas soluciones en este post.
Los casos tanto de sobrepeso como de obesidad han aumentado alarmantemente en los últimos años no solo en nuestro país, sino en la mayoría de los países desarrollados o industrializados.
La gran mayoría de los casos han sido el resultado del seguimiento, por parte de los pacientes, de una dieta malsana poco equilibrada y de la poca o nula práctica de ejercicio físico, siguiéndose un estilo de vida sedentario tan peligroso a la hora ya no solo de mantener un peso normal, sino de cuidar nuestra salud.
Aunque el seguimiento de una dieta saludable y equilibrada y la práctica de ejercicio físico son dos opciones naturales realmente sencillas, lo cierto es que los casos de personas con exceso de peso registrados en los últimos años no indican precisamente eso.
Por suerte, cada año se conocen nuevas técnicas o tratamientos que ayudan a luchar médicamente contra el sobrepeso y la obesidad, y que mejoran la calidad de vida de los pacientes cuando consiguen reducir su peso hasta llegar al tan ansiado normopeso.
Existen personas a las que les cuenta aumentar su peso y engordar tanto como a aquellas que desean bajar y reducir su peso. Sin embargo, es más habitual encontrar consejos para bajar de peso, que los que ayuden a conocer cómo aumentar de peso.
Tal y como advierten muchísimos nutricionistas y dietistas, cada año las Navidades se caracteriza por ser unas fiestas populares en las que es más que habitual que, muchas personas, tiendan a subir de 1 a 2 kilos, debido especialmente a la mayoría de los excesos que se producen durante esta época.
¿Qué es la gastritis?
Médicamente es considerada como una irritación de la mucosa gástrica, que aunque puede tener varias causas, generalmente es causada por el estrés o la ansiedad, malos hábitos alimenticios, la ingestión de alcohol, el abuso de determinados medicamentos (como los AINE, antiinflamatorios no esteroideos) o la aparición de la bacteria Helicobacter pylori (uno de sus ‘causantes’ más frecuentes).
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