Aunque la obesidad se ha convertido en las últimas décadas en un auténtico problema para la sanidad pública de muchos países considerados como “desarrollados”, es cierto que cada año conocemos avances en técnicas y tratamientos que ayudan a los especialistas médicos a reducir el exceso de peso de manera sana, ayudando al paciente a su vez a mejorar su calidad de vida.

Entre estos tratamientos médicos, y sin contar con uno de los más revolucionarios en los últimos años (la denominada como técnica POSE), el balón intragástrico destaca por ser uno de los más conocidos y aclamados por parte de una gran cantidad de pacientes.
Aunque es cierto que existen determinadas indicaciones para el balón intragástrico, consiste en la colocación de un globo suave de silicona, introducido en el estómago y el cual se llena con solución salina estéril. Está especialmente diseñado para rellenar el estómago de forma parcial, otorgándole al paciente una sensación de estómago lleno, por lo que tiende a comer menos.
De ahí que siempre sea útil conocer los diferentes beneficios del balón intragástrico, aunque a su vez es interesante tener en cuenta sus principales contraindicaciones.
El Bypass gástrico es un tratamiento para la obesidad es una técnica en la que se deja un estómago más pequeño, el cual es directamente conectado al intestino delgado.
En muchísimas ocasiones escuchamos hablar de gastritis, un trastorno bastante común y más habitual de lo que originalmente se piensa. Muchas veces se habla de ella como una variedad de síntomas que aparecen como consecuencia de la inflamación de la capa interna del estómago.
Desventajas del Bypass gástrico
Como cualquier tratamiento médico, determinadas técnicas para la obesidad poseen algunas contraindicaciones, efectos secundarios o desventajas, aunque la mayoría tienden a ser ciertamente menores que los beneficios, propiedades y ventajas que aportan a los pacientes.
En el caso del denominado como Bypass gástrico, es una técnica en la que se deja un estómago más pequeño, el cual es directamente conectado al intestino delgado, lo que permite al paciente una pérdida de peso progresiva partir de dos mecanismos: restricción y malabsorción.
¿Por qué? Fundamentalmente porque al disponer de un nuevo estómago (más pequeño), finalmente terminará por reducir la cantidad de alimentos que consume. Y, a su vez, al estar conectado directamente al intestino, no se absorben todos los nutrientes que se ingieren, de ahí que se absorban menos calorías.
Aunque existen determinados criterios que deben ser siempre tenidos en cuenta para que esta cirugía sea o no aplicada (por ejemplo, disponer de un IMC igual o mayor de 40, o igual o mayor a 35 con enfermedades asociadas), también debemos prestar atención a sus desventajas, que debe conocer siempre el paciente; aunque es cierto que sus beneficios en relación a la pérdida de peso que se consigue con esta técnica son mucho mayores.
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